domingo, 8 de febrero de 2009

JUAN GASTEAU VALDERRAMA : HEROE DE LA BREÑA

Juan Gasteau nació en el valle de Ilo el 6 de mayo de 1824 y murió heróicamente en la batalla de Huamachuco el 10 de julio de 1883. Fue hijo de Miguel Gasteau y Tomasa Valderrama. Su educación inicial la realizó en el hogar paterno, en una escuela de Moquegua y en el colegio La Libertad. En 1843 ingresó al ejército que Nieto y Castilla formaron para enfrentar a Vivanco. Ascendió al grado de alférez luego de la batalla de San Antonio. Con el grado de capitán participó junto a Castilla en la revolución contra Echenique, acción que le valió ser ascendido al grado de sargento mayor el 22 de diciembre de 1854. Estuvo también en la campaña final de La Palma el 5 de enero de 1 885, luego de la cual Ramón Castilla inició su segundo período de gobierno.
Gasteau fue acreditado Cónsul en Belem Do Para (Brasil), de donde retornó por el Amazonas llegando a Moyabamba, lugar en el que en 1860 promovió la revisión de los documentos guardados en el antiguo archivo de Maynas, en búsqueda de las pruebas que fundamentaran la posesión peruana de esta zona; sus pesquisas permitieron hallar testimonios irrefutables para confirmar la tesis peruana sobre la aplicación de la Real Cédula del 15 de julio de 1802 que determinaba la peruanidad de los territorios amazónicos reclamados por Ecuador. Logró demostrar que desde 1803 el gobierno peruano había ejercido actos de gobierno sobre el territorio de Maynas. Junto con ellos, Gasteau logró rescatar otros documentos oficiales que fueron enviados al Presidente Castilla y que permitieron desbaratar las intensiones de Ecuador de entregar a sus acreedores ingleses territorios peruanos en el Amazonas como si fuesen suyos.
Estuvo al lado de Mariano Ignacio Prado contra el Tratado Vivanco–Pareja y luego combatió a las fuerzas de Piérola cuando éste a bordo del Talismán se sublevó en Moquegua, contribuyendo a su derrota en la batalla de Los Angeles en diciembre de 1874. En 1878 fue designado prefecto de Puno, Cuzco y Ayacucho.
Estuvo en las batallas de San Juan y Miraflores; luego vendió todo lo que de tenía de valor y se unió al ejército de Cáceres participando en la campaña de La Breña. Aquí participó en los combates de Pucará, Marcavalle y Concepción. Expulsó a las fuerzas chilenas de Tarma y se comportó heroicamente en Huamachuco, en donde sostuvo la ofensiva hasta que se acabaron las municiones y las bayonetas quedaron inutilizadas o prendidas en los cuerpos de los enemigos, y sin aceptar la retirada ni la rendición, lanzose contra la caballería chilena muriendo a sablazos.

lunes, 26 de enero de 2009

SOBRE LA FUNDACION ESPAÑOLA DE ILO.

En varias oportunidades se ha comentado que hace algunos años, cuando aun no era provincia, Ilo celebrara el 22 de enero su fundación española y que esta ceremonia se celebró por espacio de dos o tres años, cayendo luego en desuso por varias razones.
¿Qué hay al respecto?
El 22 de enero de 1968, a las doce del día, el concejo distrital realizó una sesión solemne para conmemorar el 428 aniversario de la fundación española de Ilo, siendo alcalde el doctor Francisco Pinto Ramírez. En esa ceremonia se entonaron las notas del Himno Nacional y se leyó una transcripción de la provisión en la que Francisco Pizarro entrega a Lucas Martínez Vegazo una encomienda desde Arequipa hasta Tarapacá el 22 de enero de 1540 y en la que se localizaba el pueblo de Ilo, encontrándose el original en el Archivo General de Indias.
Sobre esta acción y sobre Lucas Martínez se ha hablado ya en otras oportunidades y recomendamos a los interesados revisar las entradas anteriores.
Lo cierto es que, motivado por la buena fe, algunas personas tomaron este documento como una prueba de la fundación española de Ilo, lo que evidentemente es un error. Primero porque no existen evidencias históricas de fundación alguna del valle de San Gerónimo, segundo, porque ya se reportan españoles en Ilo en 1548 (ver artículo “Europeos en los inicios de Ilo”) y tercero porque la entrega de una encomienda no es, de ninguna manera, un acto fundacional cuando, quienes conocen el tema, saben que este acto, muy ceremonial, requería de algunas condiciones y requisitos que en el caso de Ilo no se dieron.
Esta ceremonia de celebración, se repitió el año 1969 y nunca más se volvió a realizar debido a que al año siguiente el distrito de Ilo fue elevado a la categoría de provincia y este fecha remplazó a la otra, lo que fue quizá lo más adecuado.

sábado, 17 de enero de 2009

EUROPEOS EN LOS INICIOS DE ILO.

Los primeros eurpeos en Ilo fueron los españoles, quizá los acompañantes de Almagro luego de su fracasada expedición a Chile (1537). En 1539 ya habían españoles afincados en el valle de Ilo, tal como Mizier Francisco, arrendador de buques y que alquiló uno para una nueva expedición hacia Chile. Lamentablemente para los conquistadores, las dificultades impidieron éxitos suficientes, por lo que muchos de ellos regresaron y empezaron a afincarse en Ilo y sus alrededores, naciendo algunos caceríos en Pacocha, Alfaro, Platanal, San José, Jilguerito, Los Molles, Agua Buena, Concepció y Hierba Buena. Más adelante junto a don García Hurtado de Mendoza, vinieron muchos españoles al sur, entre los que se encuentran las familias Rivera, Alai y Za (Alaiza), Hurtado de Mendoza, Vitores de Alvarado, Jimeno y Jiménez, Salgado, Coraldeas, Alvarez, Oribe, Ororvias, Landaeta, Sánchez, Cornejo, Campos, Almeida, Mendoza, Arias, Herrera, Portocarrero, Vásquez y otros.
En 1540 Pizarro otorgó el valle de Ilo en encomienda a Lucas Martínez Begazo, pero en 1548 el Presidente Pedro de la Gasca traspasó esta propiedad a don Jerónimo de Villegas, quien tomó posesión el 21 de agosto del mismo año, poniéndole al pueblo el nombre de San Gerónimo y ubicándolo en la margen derecha del río. Más adelante, el capitán don Vicente de Córdova trasladó el pueblo a la margen izquierda, donde se ubica en la actualidad.
Pese a esto, fue muy difundida la creencia que señala a los franceses como los fundadores de Ilo y no falta razón. En la época del virrey Manuel Oms de Santa Pau, marqués de Castell dos Rius (1705-1710) otorga poder al francés Enrique Renaud y a un grupo de franceses para que funden el puerto y pueblo de Pacocha, así como para que repueblen San Gerónimo de Ilo, que se encontraba abandonado por los naturales debido a pestes de difteria, desintería, terciana y otras. Este virrey se interesó mucho por Ilo, y hasta permitió el comercio de contrabando por ese lugar, por lo que fue denunciado a la corte de España por los comerciantes de Lima. Por esta razón el virrey fue destituido y detenido en Lima en 1710, año en que murió.
Con respecto a los ingleses, Antonio de Pereyra y Ruiz señala al respecto que “tanto los hombres como mujeres visten a la imitación de los ingleses a causa de los tratos que tienen con éstos en el inmediato puerto de Ilo, donde los pudientes de Moquegua van a pasar la temporada de verano, aprovechándose de los baños del mar, y como gente más dispuesta a la alegría que la del interior del reino, llevan sus guitarras para divertirse en sus reuniones durante esta estación".
Cuando gobernaba el virreinato del Perú el príncipe de Santo Buono don Carmine Nicolás Carracciolo, de ascendencia italiana, numerosos inmigrantes de origen italiano vinieron al Perú, y muchos de ellos o sus descendientes se establecieron en Ilo. El hermano del virrey, don Francisco Carracciolo desempeñaba en este puerto las funciones de receptor y proveedor de naves.
Es quizá por esto que en 1711 se habilitó la enseñada de Puerto Inglés vecina a Ilo para el comercio de mercaderías.

miércoles, 7 de enero de 2009

LUCAS MARTINES VEGAZO. PRIMER ENCOMENDERO DE ILO.

Cuando Pizarro, allá por 1540, se encontraba en Cuzco, empezó a entregar encomiendas a quienes lo habían acompañado a la invasión del Tawantinsuyo. Uno de ellos fue don Lucas Martínez Vegazo, amigo de Pizarro, quien recibió de sus manos una encomienda en la que figuraba el valle de San Gerónimo de Ilo, convirtiéndose en el primer encomendero de este valle.
Lucas Martínez, al igual que Pizarro, nació en Trujillo de Extremadura entre 1511 y 1512; fue hijo legítimo de Francisco Martínez Vegazo y Francisca de Valencia. A la edad de 19 años se embarca hacia las Indias junto con los hermanos Pizarro, bajo las órdenes de Francisco, participando en el segundo y tercer viaje que culminó con la invasión del Tawantinsuyo. Su condición era la de soldado de a pie, lo que le exponía a mayores dificultades y sólo recibía una paga insignificante, tal como ocurrió en Coaque, en donde obtuvo sólo 14 pesos.
Estuvo presente en la masacre de Cajamarca y en el reparto del rescate le correspondió 135 6/8 de marcos de plata y 3 380 pesos de oro; con esta fortuna formó junto a Alonso Ruíz una Compañía para la conquista del Perú, lo que le cambio la vida. Curiosamente, lo primero que hace Martínez, es adquirir uno o dos caballos en el que invirtió 2 700 pesos, negocio rentable pues el caballo otorgaba prestigio social, rango militar y permitía a su dueño recibir en los repartos un pago superior casi en cuatro veces al que recibía el soldado de a pie.
Fue el español que más había recorrido el Perú hasta 1533. Estuvo en el juicio a Atahualpa e incluso fue autor de una relación sobre lo sucedido. De Cajamarca pasó a Jauja y luego a Cuzco a fines de 1533, participando en el saqueo de la ciudad, con lo que su fortuna creció sobremanera. Le correspondió un solar en el Hatun Cancha y en el reparto del botín, recibió 2000 pesos ensayados de oro y cerca de 1 517 pesos en plata, con lo que un cálculo sobre su fortuna daría una cifra de dos millones de pesos.
En agosto de 1535 Pizarro le entregó en encomienda los indios Carumas y, más tarde, recibió en la misma condición los indios Ubinas, aunque esta encomienda nunca le fue reconocida. En 1 537, como una secuencia lógica, fue regidor del cabildo del Cusco. Fue vecino notable de Arequipa y como tal, Martínez recibió en 1540, a la edad de treinta años, su última gran encomienda que lo consolidaba como rico colono, poderoso encomendero y próspero comerciante, aquella que iba desde la propia Arequipa hasta el norte de lo que hoy es Chile, teniéndose como cierto que fue el fundador de la ciudad de San Marcos de Arica.
Tuvo una vida interesante; no formó familia pero, estando muy enfermo, contrajo nupcias con María Dávalos del Castillo, hija de Nicolás de Rivera, alcalde de Lima y de doña Elvira Dávalos quien le pidió 20000 pesos por el matrimonio con su hija, cantidad que se redujo hasta 12000 pagados al contado. El matrimonio se celebró el domingo 20 de abril de 1567 en la cama del moribundo quien no podía ni sentarse. Nueve días después, el 29 de abril, a las tres de la tarde, Lucas Martínez Vegazo entregaba su alma a Dios.

lunes, 29 de diciembre de 2008

LAS CALLES DE ILO


Luego del terremoto de 1868, Ilo fue ubicado en la antigua caleta de Pacocha, siguiendo el típico esquema rectangular, tomando como referencia un cuadrado destinado a ser la plaza de Armas, aunque la primera plaza pública fue la Plaza de la Recoba.
Las calles que se trazaron recibieron desde un inicio los nombres de las batallas de nuestra historia republicana: Matará, Mirave, Dos de mayo, 28 de julio, Ayacucho, Pichincha, de este a oeste, y de norte a sur Abtao, Zepita, Moquegua, Callao y Junín.
Junto a estas calles que hasta hoy conservan su denominación original, existían otras que llevaban nombres de personajes de la historia patria y que en los documentos oficiales figuran como avenidas, tales como las avenidas Piérola, Bolognesi, General Domingo Nieto y Miguel Grau: de ellas sólo las dos última son las que se conserva en la actualidad, una paralela a la otra; nadie hasta la fecha ha podido recordar la ubicación de las otras nombradas.
Otras calles eran llamadas de acuerdo a su ubicación, tal como ocurría con la calle de la Rivera, la calle de La Marina y la calle Miramar, ubicadas frente a la playa, de las cuales sólo la última ha podido ser fácilmente ubicada. La calle Miramar, al parecer, era conocida con el nombre de calle o avenida de los Garibaldi debido a que en ella se ubicaba el Hotel “Central” o “Miramar”, propiedad de aquella familia, que había acondicionado la zona como un pequeño malecón con vista al mar.
Otras recibían su nombre por la función que desempeñaba, tal como la avenida Ferrocarril, en donde se ubicaba la estación del ferrocarril Ilo-Moquegua. Precisamente la foto corresponde a esta avenida.
A mediados de 1913, el alcalde Pedro Valle propuso la enumeración de casas y la rotulación de calles. Recién en la gestión del alcalde Carlos Ostolaza, en 1927, se pudo realizar este trabajo, para el que se contrató a José Luís Alayza, el cual, no obstante haber sido cancelado por anticipación, no fue concluido en la fecha acordada, por lo que el concejo elevó queja al gobernador y Alayza fue detenido 24 horas ordenándosele terminar el trabajo contratado en un plazo perentorio.

domingo, 31 de agosto de 2008

LA SOCIEDAD COLONIAL. ESCLAVOS Y MATRIMONIOS.

LOS ESCLAVOS
A la población existente en Ilo, desde 1540 se agregó la población española, la misma que, en su afán por lograr mayores beneficios, ejerció sobre los indios todo tipo de abuso: el arrebato de sus tierras, el empleo de los propios indios como trabajadores en labores agrícolas, carguío de guano, además de pagos en tributos.
Con el tiempo, a estos grupos se sumó la población negra. Hacia 1609 la población negra en el sur del Perú estaba ya en la cuarta generación; de un total de 1784 habitantes, esta colectividad alcanzaba 1300 personas. Cincuenta años antes el total de población esclava se calculaba en 1200.
La estudiosa Viviana Briones Valentin, en su artículo “Arica colonia: libertos y esclavos negros entre el lumbago” (Chungara. Revista de Antropología chilena. Versión on-line) señala que la población estimada para Ilo es de 45 españoles, 54 mestizos, 83 sin color, 430 esclavos, lo que hace un total de 612 habitantes. El desarrollo de la olivicultura y de las plantaciones del azúcar debieron motivar la necesidad de mano de obra, lo que incentivó el comercio ilegal de esclavos. La tradición oral señala que el comercio esclavos se producía en la playa Puerto Ingles y Calienta Negros. No es raro encontrar en las familias locales la presencia de esclavos como parte de la servicumbre.
LOS MATRIMONIOS.
El Archivo Arzobispal de Arequipa, guarda entre sus documentos informacion valiosa sobre los matrimonios en el valle de Ilo. Curioso es saber que, en su gran mayoria, estos se realizan entre hombres foraneos y mujeres ileñas. Joseph García, natural de Galicia se casó el 16 de octubre de 1794 con María Magdalena Vargas y Rendón, hija de Francisco Vargas y Bernabela Rendón. Manuel Fernández, natural de Sevilla, se casa en octubre de 1778 con Bárbara Oviedo. Francisco García, natural de Cádiz, contrae matrimonio con María Martínez, ileña, hija de Nicolás Martínez, el 22 de febrero de 1794. Ese mismo día se casaron José Romero, natural de Cádiz y Manuela Rendón, quien, al no tener padres vivos, fue entregada en matrimonio por don Nicolás Martínez. Otro matrimonio fue el de Pedro Mugartey Barrenechea, quien hacia 1814 llegaría a ser Alcalde Constitucional de Ilo, y Paula Isabel Márquez, ileña de nacimiento, hija del fallecido Antonio Márquez y Teresa Oses, futuros abuelos del Mariscal Domingo Nieto. Otro matrimonio es el del moqueguano Francisco Vargas y Luisa Collao, ileña, hija de José Collao y de Cayetana Villanueva, viuda inicialmente de Nicolás Rospigliosi.

martes, 5 de agosto de 2008

EL HOSPITAL SAN GERÓNIMO



El 16 de agosto de 1935, varios vecinos de Ilo elevaron al gobierno central un memorial solicitando se cree en el puerto una Sociedad de Beneficencia Pública, propuesta que fue apoyada por el gobierno municipal de ese entonces. Al año siguiente, el gobierno del Presidente Benavides promulgaba la Ley Nº 8405 el 11 de julio de 1936, con la que creaba la Sociedad de Beneficencia Pública para Ilo, dándose por única vez la cantidad de quince mil soles oro para atender a los gastos que demande la instalación de un Hospital en Ilo. Reconocía la misma Ley una partida de tres mil soles oro como subvención, suma que debía ser otorgada por la Aduana del Puerto. Finalmente se creaba a favor de la Sociedad de Beneficencia un impuesto de cuarenta centavos por cada cabeza de ganado vacuno, y de veinte centavos por cada cabeza de ganado porcino, que se embarque por Ilo, cualquiera que sea su destino.
La primera junta directiva de la Beneficencia, nombrada por el gobierno e instalada por el Prefecto Néstor Pinillos el 6 de diciembre de 1936, estuvo conformada por Augusto Díaz Peñaloza, quien la presidía, Julián Maura, Carlos Manuel Dávila, José Víctor La Penta, Jorge Mariaza, Humberto Valdivia y Juan Postigo. En calidad de miembros natos integraban esta directiva el Alcalde de aquel entonces, don Antonio De La Flor, y Julio Maldonado, médico sanitario.
Fue la Beneficencia quien se encargó de construir el primer hospital que tuvo Ilo, llamado “San Gerónimo” La idea de un hospital surgió a inicios de 1930, formándose un comité presidido por doña Eudocia Barrios Vda. de Zapata; en noviembre de 1934 solicitó un terreno para la edificación y entre 1935 y 1936 se realizaron diversas actividades para lograr los fondos requeridos.
El hospital fue una obra de todos. Los planos del hospital fueron presentados por don Luís Ghersi Mosquera; Ernesto Rodrígez presidió la Junta de Presupuesto; la Junta Supervisora estuvo integrada por don Augusto Díaz Peñaloza, Francisco Kuong, Julio Maldonado, Jorge Mariazza y la sra. Teresa de Tidow. El Comité de Damas estaba conformada por Maria Julieta Vásquez de Wherle, Alicia de Tamayo, María Rosa Jiménez y Elena Zapata, entre otras. Aportes importantes fueron la contribución de la Fabrica Pacocha de propiedad de Jhon Tidow que puso la mano de obra, el aporte de la Capitanía de Puerto que disponiendo de dos grumetes; de Francisco Kuong que donó la madera para puertas y ventanas; del gobierno que dispuso de S/ 15 000,00 y 80 bolsas de cemento y de la colonia china a través de su presidente Carlos Koctong y de la alemana residentes en Ilo, cuyo personaje visible era Tidow.
El hospital San Gerónimo se inauguró en ceremonia especial en 1937. Parte de su personal estuvo conformado por dos enfermeras: doña Marfega Barreda de De la Flor y doña Isidora Saira Salazar de Flores, mi abuela, recordada por ser enfermera y la única partera local. Entre los médicos podemos mencionar a Julio Maldonado, Rubén Molina, Carlos Llerena y Eduardo Jiménez.